Un informe infame

Sin duda debe señalarse que un informe debe ser objetivo, que no calculado y al parecer con clara intención de causar daño a una institución indispensable para la defensa y seguridad de todos los habitantes del país, la Policía Nacional, y en especial el Esmad, de donde la simultaneidad en el entregado por el liderado por el exdefensor del pueblo Carlos Negret y su inscripción como aspirante al Senado, crea serias y fundadas dudas. Se trata de los hechos ocurridos durante los días 9 al 11 de septiembre de 2020 en Bogotá y que por alguna razón incluye en el título al municipio de Soacha. Dicho estudio se contrató por la Alcaldía Mayor y se vinculó, en forma cuestionable, a la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

Los hechos a investigar, como lo recuerda el pueblo colombiano y particularmente los habitantes de Bogotá, se contraen a los protagonizados, en principio, por un grupo de vándalos infiltrados en las «marchas pacíficas» constitutivos de toda clase de desmanes, entre ellos, los ataques a la Policía y que terminaron con ataques al Esmad. Hoy, esos sucesos, son objeto de investigación por las autoridades competentes. Sin embargo, el citado exfuncionario público, actuando como consultor privado, viene con fines políticos que mantuvo ocultos hasta este momento a enlodar el nombre de la Policía, a calificar temerariamente los hechos de «masacre», a responsabilizar sobre las muertes, 14 según él, «principalmente» a la Policía Nacional. Sería bueno conocer los alcances del contrato celebrado entre el exfuncionario y la alcaldía, así como el monto de los honorarios por tan cuestionable trabajo,

Resulta impensable que el exdefensor del pueblo no conozca que son solamente las autoridades colombianas las llamadas a determinar a los responsables de estos sucesos y de cualesquiera otros de esa índole que acontezcan en el territorio nacional. Que la alcaldía capitalina no tiene esta atribución, así cuente con el respaldo de una organización internacional, la que por demás no tiene entre sus objetivos esa clase de intromisiones en los asuntos internos del país. La propia Canciller y Vicepresidenta de la República señaló que esta actuación es claramente «activismo político».

Entonces, nos encontramos frente a un informe sesgado y parcializado de un ciudadano que lo aprovechó abusivamente para fines políticos y electorales, el que muy seguramente no es de recibo ni aceptado por la comunidad, la que no sólo vivió la realidad de los acontecimientos, sino que tiene conciencia respecto a lo sucedido, lo que de suyo hace notar el subjetivismo del informe y su afán por registrar a una Policía que se enfrenta a la ciudadanía cuando es bien sabido que aconteció lo contrario, que presenciamos, quizás, la infiltración en las protestas y el ataque a las fuerzas del orden por vándalos entrenados para ese fin, como lo denunció en su momento el destacado periodista Herbín Hoyos; situación que también quedó en evidencia con la medida de seguridad decretada por la justicia penal contra integrantes de la mal denominada «primera línea». En cambio, en su informe el exdefensor del pueblo y candidato a congresista llama «expresión de indignación ciudadana» al secuestro de un bus y posterior arrollamiento de una mujer, María del Carmen Viuchi, quien lamentablemente murió.

Los colombianos y en particular los residentes de la capital no olvidamos la batalla que en esos días desataron contra los Cai. Era claro que se trataba de afectar la integridad de los uniformados. Quienes residimos en esta bella ciudad, hoy convertida por la inseguridad, entre otras, en invivible, sentimos que la primera autoridad de la ciudad incumple su juramento de respetar, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, en cambio, se da a la tarea de desprestigiar a la Policía, desde el mismo momento en que asumió la alcaldía, de la que prometió sería la Jefe. Entonces, si fuera cierto el informe, no es a la Alcaldesa a quien le compete responder?

Luego, es reprochable por completo la dramatización, con llanto incluido de Claudia López, en referencia a la inexistente «masacre». Ella aboga por los revoltosos, no por los héroes, la Policía del Esmad, que tiene preparación rigurosa, entrenamiento constante, largas jornadas restableciendo el orden público quebrantado. Tienen que resistir jornadas largas. Incluso carecen de un baño, en particular las mujeres. En el pasado la funcionaria tuvo esta ofensiva declaración: «no me iba a quedar al lado de la policía verificando la matazón.»

Como corresponde a su responsabilidad el señor Director de la Policía Nacional, general Jorge Luis Vargas, aseguró que no se han dado órdenes para cometer delitos ni se han masacrado personas. Al referirse a los 28 casos que registra el temerario informe de Negret deja saber que «en dos casos el presunto perpetrador habría sido un funcionario del CTI actuando por fuera de sus funciones. De los 18 casos restantes verificados, en 10 casos los presuntos perpetradores habrían sido actores no estatales, mientras que en ocho casos la Oficina no obtuvo información suficiente para identificar al presunto perpetrador”.

La sociedad civil, como corresponde, debe rodear a la Policía. Toda fuerza pública tiene claro mandato constitucional de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos. No hace bien un informe sesgado, por un consultor pagado que oculta sus intereses electorales, lo que de por sí impone el archivo de tan ofensivo documento.

La Policía de cualquier Estado democrático tiene cuerpos especiales antimotines dotados adecuadamente para defenderse de ataques. Recordemos que la alcaldesa, desde el comienzo de su gestión, ha estado atacando constantemente a la Policía. Uno de sus primeros actos fue impulsar un protocolo dizque para garantizar el derecho a la protesta pacífica. Así nacen los denominados gestores de convivencia. Si no tienen éxito en su gestión deberán actuar los miembros del Esmad, pero la alcaldesa, sin contar con las atribuciones para ello, los limitó al uso de «un escudo y un bastón», como si creyera que con ello lograrían proteger su humanidad de ataques con bombas molotov y otros elementos.

Además, se empezó a montar una narrativa para reformar la institución policial, siguió el desmonte de su dotación y no se debe olvidar el deplorable fallo de la Corte Suprema de Justicia, STC 7641 – 2020, M.P.  LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA, mediante el cual la Sala de Casación Civil ordenó a las autoridades involucradas en manejo de movilizaciones sociales adoptar acciones para garantizar el ejercicio del derecho a la protesta pacífica y no destructiva, lo que llevó a la adopción de un protocolo de acciones preventivas concomitantes denominado “Estatuto de reacción, uso y verificación de la fuerza legítima del Estado, y protección del derecho a la protesta pacífica ciudadana”. Ahí, en una actuación carente de competencia, la Corte Suprema de Justicia quiso dar inicio al entierro que se desea para la Policía Nacional.

Seamos claros: la Policía Nacional no masacra ni asesina. Nos defiende y protege y en muchos casos los servidores públicos que portan su uniforme ofrendan su vida para salvaguardarnos. Así lo registramos, con tristeza, entre otros, en el fallecimiento de los intendentes David Reyes y William Barreño (q.e.p.d) a quienes esta semana les activaron una bomba en el aeropuerto de la ciudad de Cúcuta. En ese mismo departamento de Norte de Santander el patrullero Jesús Martín Celis (q.e.p.d.), fue asesinado víctima del plan pistola. El informe no refiere a los CAI destruidos, ni a los ataques a la Policía.

El que a hierro mata, a hierro muere

Por: Bernardo Henao Jaramillo

La semana que concluye nos transportó al salvaje oeste norteamericano durante el siglo XIX y comienzos del XX, cuando por los pavorosos criminales de entonces se ofrecían precio, vivos o muertos. Se sabe por los anales de la historia que así surgieron los denominados caza – recompensas. Verdad o mentira, la leyenda del agreste y salvaje oeste llegó hasta nosotros gracias a la televisión y al cine, que se encargaron de difundir las historias protagonizadas por malhechores como Joaquín Murrieta, Billy the Kid, Jesse James, John Wesley Hardin, Sam Bass, Butch Cassidy y Sundance Kid, los hermanos Dalton.

Ahora, en pleno siglo XXI, sigue vigente esa práctica de perseguir el delito a través del ofrecimiento de recompensas. La generosidad del Estado Colombiano al concederles a los subversivos del secretariado de las entonces Farc amplia amnistía, que los llevó incluso al Congreso de la República, fue duramente golpeada frente a los alias Santrich, El Paisa, y Romaña. Ellos abandonaron el proceso y, con bombos y platillos, desde el vecino país de Venezuela, el 29 de agosto de 2019 se dieron a conocer nuevamente como subversivos con la proclama de la Segunda Marquetalia. Ésta, en su corta trayectoria, quedó con el remoquete de » Narcotalia», ya que primaron los intereses del narcotráfico sobre un verdadero y real discurso político.

Si bien en su nacimiento, al abrigo del espurio gobernante de Venezuela, se dio a conocer, en la voz de Iván Márquez, la reivindicación del antiguo discurso de las Farc, definiéndose como organización político – militar revolucionaria comunista, que no lo fue, la realidad es que mutaron a una clara organización narco – criminal que por fortuna no logró hacer ninguna acción terrorista de impacto, como era propio de esos y otros dirigentes de ese movimiento guerrillero.

Desde su instalación, en tierra venezolana, fue claro que en el Estado de Apure encontrarían la resistencia de otros actores criminales como » Iván Mordisco » y Gentil Duarte, quienes no iban a renunciar al control del narcotráfico que alimenta el conflicto. La confrontación no se hizo esperar y ya tiene consecuencias que impidieron, por fortuna, el remozarse el grupo subversivo.

Pero, con lo que no contaban los terroristas posiblemente abatidos alias Santrich, El Paisa y Romaña es que con la realidad del refrán “quien mal anda, mal acaba”. El narcotráfico corrompe el corazón y mina el espíritu. Sí, además, existe una política de recompensas siempre estará latente que mercenarios, como sería el nombre del actual caza recompensas, estarán  dispuestos a jugársela por conseguir el resultado económico ofrecido. 

El entonces ministro de Defensa Guillermo Botero, cuando supo que la Jurisdicción Especial había activado la orden de captura en su contra, sin demora dió a conocer a la opinión pública el volante que disponía la búsqueda de Hernán Darío Velázquez Saldarriaga, » El Paisa” temido terrorista, principal actor en los atentados con bomba al Club El Nogal y al ministro Fernando Londoño con bomba Lapa. Así quedó plasmado en su cuenta de Twitter el 27 de abril de 2019:  «El gobierno nacional ofrece una recompensa de hasta 3.000 millones de pesos por información que nos lleve a la captura de alias “El paisa” para que responda por sus crímenes, luego de reactivársele 18 órdenes de captura”.

El 18 de junio de 2020 se supo que Mike Pompeo, jefe de la diplomacia norteamericana, ofrecía recompensas de hasta 10 millones de dólares por información que llevase a la captura de los antiguos jefes de las extintas Farc Jesús Santrich e Iván Márquez.

No se había cumplido un año de esto cuando distintos medios, en mayo 17 de 2021, dieron a conocer la noticia de que el narcoterrorista Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, había sido abatido en Venezuela. Lo propio acaba de ocurrir con El Paisa y Romaña.

Se tejerán toda suerte de hipótesis, vendrán narrativas y fábulas en torno a esas muertes. Unos creerán que fallecieron, otros, que ese anuncio se hace para burlar la justicia. Lo cierto es que tal produce un efecto positivo. Sus voces y acciones han sido acallados, como también lo será Maduro, quien ya no dirá que tiene a estos terroristas bajo su protección. No tendremos ya más sus grotescas burlas y pasará a la historia este original epitafio: » Quizás, quizás, estés muerto, Jesús Santrich», así como sus dos compañeros.

«Entre bomberos no hay que pisarse las mangueras», y quien lo haga sufrirá las consecuencias. Y nos enseñó Jesucristo que «el que a hierro mata, a hierro muere», cuando protestó por el actuar de Pedro al desenvainar la espada. El narcotráfico, quien lo creyera, causante de miles de muertes, lo fue también de las de estos terroristas. No consiguió el Estado Colombiano judicializarlos por sus crímenes, tampoco los Estados Unidos lograron su extradición. Pero, al parecer, sus mismos miembros los abatieron, por lo que hoy esos criminales de lesa humanidad son historia para el olvido.

La muerte no debe celebrarse jamás, pero los miles de víctimas de estos facinerosos se sentirán hoy más tranquilas al saber que ellos ya no harán más daño del que a ellas no les reconocieron ni resarcieron. Dios les tenga compasión.

Pildorita. Oportuno el anuncio del Señor Presidente de objetar la ley que creó la mordaza a los periodistas e implicaba censura a ellos si el artículo no es retirado en la conciliación, por violar el derecho de libre expresión. De todas formas, siempre habrá que realizar el debate sugerido por el doctor Diego Tobón sobre la responsabilidad que pueda endilgarse a quienes solamente sean columnistas de opinión frente a los periodistas que tienen por profesión informar.

Celebremos la Navidad, con responsabilidad

Por. Bernardo Henao Jaramillo

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció” (Is 9,1), es la fe y la esperanza con la que debemos vivir el mes de diciembre que llegó y, como siempre, con él la época más esperada del año, la Navidad, la que nos ilumina y llena de ilusión y optimismo para enfrentar el año que se aproxima.

El 2021 ha sido un período difícil y triste por múltiples circunstancias, la más significativa la pandemia causada por el coronavirus. En Colombia, desde su aparición hasta el 2 de diciembre de 2021 se presentaron 5.074.079 casos confirmados de personas afectadas. Lamentablemente perdieron la vida 128 643. En el mundo más de 264.027.281 y 5.230.119 fallecidos.

Estas cifras dejan conocer una realidad impresionante. Es sin duda un virus mortal que acorraló a la humanidad y que, según los expertos , ha presentado multiplicidad de mutaciones en variedades. Las más recientes son Delta, de graves consecuencias, y Ómicron, que se descubriera en Suráfrica. Y ya se sabe de su presencia en Europa, Asia, buena parte de Suramérica, en Colombia se está constatando si llegó, Estados Unidos y en México ya se confirma un caso.

De todas formas, como toda Navidad entrega su regalo, Ómicron puede llegar a catalogarse como uno. En efecto, el profesor Karl Lauterbach, epidemiólogo clínico alemán, así lo anticipo y calificó que podría convertirse en un “regalo de navidad si causa una enfermedad más leve”. En sus palabras “Ómicron tiene tantas mutaciones, 32 solo en la proteína de pico, que es el doble que Delta, lo que significa que podría optimizarse para infectar y ser menos grave, en línea con la evolución de la mayoría de los virus respiratorios”.

Es bien sabido que toda situación, por grave que sea y parezca, trae también sus beneficios. El refrán popular no hay mal que por bien no venga nos comunica el mensaje que de cualquier contexto negativo debemos aprender, mantener el entusiasmo y salir avante, triunfar, seguir luchando por nuestros sueños, con lo que se termina refutando la ley de Murphy que indica que “si algo malo puede pasar, pasará”. Así debemos entender la pandemia que nos azotó.

Por supuesto que hay que ser optimistas y mirar con alegría el futuro. Es por eso que en la celebración que se avecina en estos días decembrinos aprovecharemos lo aprendido en el aislamiento y vamos a valorar y disfrutar en su real sentido las reuniones presenciales con la familia y con los amigos.

El nacimiento del Niño, es la razón de nuestra confianza en un mundo mejor, de la felicidad por la época navideña, de los reencuentros en los cuales recordaremos nuestras tradiciones. La más memorable, la que nos distingue, es el pesebre que disponemos en los hogares católicos.

A la par vienen las celebraciones. De la bella tierra boyacense nos llega la noticia, que nos entusiasma, de que vuelve a Tunja la tradicional festividad del Aguinaldo Boyacense en su versión 66. Así lo confirmó el pasado 30 de noviembre el alcalde Alejandro Fúneme González desde el teatro Colón de Bogotá.

Los alumbrados en las diferentes ciudades colombianas las embellecerán. Medellín y la zona cafetera compiten en mostrar la mejor iluminación. Corrales, uno de los pueblitos más lindos de Boyacá, es visitado en estas festividades por su esplendor y por supuesto por la inigualable originalidad de su luminosidad, la que le ha merecido gran reconocimiento nacional e internacional.

Sí el 2020 nos obligó a una navidad y año nuevo en total aislamiento, ésta lo será de celebraciones responsables. Compartiremos en familia, al lado de nuestros abuelos y todos nuestros seres queridos, las tradiciones navideñas, como el pavo, los dulces, la natilla, los buñuelos, admirando las luces del arbolito, repartiendo y destapando el aguinaldo, disfrutando la música de Pastor López, el inolvidable Buitraguito, los 50 de Joselito, Nelson Enríquez, Hernán Hernández, entre otros.

No puede faltar, por supuesto, el árbol de Navidad que por generaciones, en esta fecha, engalana las ciudades y especialmente, las casas. Nos trae el espíritu navideño que nos une y acerca a los demás y nos hace recuperar ese sentido infantil que dejamos de lado en el resto del año.

La tradición del árbol de Navidad se remonta, según los historiadores, al siglo VIII de nuestra era. El evangelizador San Bonifacio sostuvo tremenda discusión, propia de aquel entonces, sobre el valor sagrado del roble y, al parecer para demostrar que no lo tenía optó por cortarlo, lo que hoy sería un claro delito ecológico, un arboricidio. Los lugareños quedaron atónitos ante tan absurdo proceder pero Bonifacio les leyó el evangelio y les ofreció un abeto, que era tenido como árbol de paz que «representa la vida eterna porque sus hojas siempre están verdes y porque su copa señala al cielo”.

En fin, cierto o no, hoy los árboles de Navidad engalanan poblaciones y millones de hogares y con sus luces y esplendor nos dejan saber que estamos en época de amor, amistad y reconciliación, en búsqueda de la verdadera paz. Feliz Navidad para todos.

PILDORITA. Éxito total la organización en la ciudad de Barranquilla del Congreso Mundial de Juristas 2021. Contó con la destacada presencia del rey Felipe VI de España y del Presidente de Colombia, Dr. Iván Duque Márquez. A la cita concurrieron y participaron miembros de altas cortes, ministros, embajadores, fiscales y representantes de organismos internacionales, académicos, abogados, empresarios, activistas de derechos humanos y estudiantes. Felicitaciones Barranquilla.