El papel de los militares en las negociaciones de paz

El anuncio de negociaciones de paz con el ELN ha suscitado dos serios interrogantes que tienen que ver con las FFMM. ¿Habrá militares activos en la mesa de diálogo? Y, de ser así, ¿qué papel desempeñarán?

La importancia de los militares en esta mesa y en cualquier otro acercamiento a un grupo subversivo resulta trascendente por cuanto ellos han sido por décadas, en cumplimiento de claros mandatos constitucionales, participantes en los conflictos, en defensa de las instituciones y de la República. Sin embargo,  hay algunas dudas al respecto de su eventual intervención en esta convocatoria. Al ser llamados a retiro más de 80 altos oficiales, lo que ocurrió en los albores del gobierno Petro, se puede pensar que los militares actualmente activos no tienen la suficiente experiencia para abordar exitosamente este compromiso. Y hay que considerar, además, que esa premeditada demolición de las FFMM pudo producir, lógicamente, efectos negativos en la moral de nuestros militares. 

Así las cosas, y no obstante la indiscutible credibilidad que el pueblo colombiano tiene en sus Fuerzas Militares, no tendría mucho sentido que fuesen a esta mesa oficiales sin la información y experiencia que reclama ese proceso, pues, podrían tener un papel deslucido y eventualmente perjudicial, situación que luce objetiva al valorar el rol que cumplió quien pese a gozar de esos atributos en el proceso de paz en la Habana, General Jorge Mora Rangel, tuvo una actuación opaca, como lo plasmó, ya a destiempo, en su libro “Los Pecados de la Paz”. Entonces, si esto le ocurrió a ese general experimentado, ¿qué esperar de los oficiales activos ascendidos a la carrera por efectos de una reprochable depuración de las FFMM y quienes están comprometidos con el gobierno de turno por su ascenso fuera de tiempo? La utilidad de su participación sería casi ninguna, por el contrario, podría venir en detrimento de los intereses de la patria debido a su desconocimiento del dispositivo, posición y fuerza del ELN. Las condescendencias con las Farc han impedido que se pueda predicar que se logró “la paz total” buscada por Santos, hecho fácilmente demostrable no por la existencia de las denominadas “disidencias”, sino por la conducta adoptada por algunos de los guerrilleros que suscribieron el llamado Acuerdo de la Paz.

El ministro de Defensa se pronunció respecto a este asunto manifestando que habría militares activos en las «mesas técnicas». Se copia así lo acontecido en la Habana.  Su actividad se reduce, en virtud de una extraña y traicionera invitación, a convalidar lo que los terroristas impongan en la mesa principal a los negociadores del gobierno quienes, se dice, solo estarían interesados en cerrar pronto el acuerdo para que Gustavo Petro, también pueda obtener el Nobel de Paz. Ya contamos con un Nobel de Paz fruto del engaño que se pactó con las Farc, por lo cual todo esto suena a despropósito. Pero en este mundo globalizado todo es posible, aún superar el imaginario de otro premio Nobel, García Márquez. 

El resultado sería entonces, muy posiblemente, una catástrofe como la que se derivó de los acuerdos de la Habana y que combinó un Nobel de Paz con fascinerosos de las Farc ocupando curules en el Congreso sin pasar por elecciones, sin resarcir a las víctimas, sin entregar valiosa y necesaria información, con unas “disidencias” activas, menores reclutados y en el “boom” del narcotráfico. Y, desde luego, es probable que a los colombianos de bien nos corresponda pagar más impuestos para un nuevo tribunal de justicia en el que como hasta la fecha ha ocurrido con la llamada Justicia Especial para la Paz no haya condenas para los crímenes de las Farc. En experiencia, aguante y preparación el Eln les supera.

Por ahora se conoce que la delegación del gobierno estaría conformada por Otty Patiño, los senadores Iván Cepeda y María José Pizarro, el líder campesino Alberto Castilla, el antropólogo Horacio Guerrero y, oh sorpresa, inimaginable la escogencia del líder gremial José Félix Lafaurie.

El ex guerrillero Otty Patiño, quien encabeza la delegación, fue militante activo del M-19. El senador Cepeda, no nos digamos mentiras, es quien maneja los hilos de la agenda dado su perfil y formación. El ingreso de María José Pizarro es en memoria de su padre Carlos Pizarro, también guerrillero del M-19. Ella y Cepeda tienen en común el ser hijos de militantes de izquierda asesinados. Desentona y preocupa el ingreso del líder gremial ganadero, sector que ha sido víctima de los desafueros del ELN. Sin duda su participación ha causado revuelo política, críticas por un lado y aplausos por otro. El tiempo dirá si acertó al aceptar la invitación que le hiciera el gobierno Petro para ser negociador.

La ley de “La Paz Total”, que ya con la celeridad y rapidez que pretenden imprimirle a la llegada del cambio, confiere facultades para que se impulsen las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional, con las propias disidencias de las Farc que no participaron en las de la Habana, y que absurda e inconstitucionalmente se conoció que será llevado a la mesa la nueva Marquetalia que dirige el terrorista alias Iván Márquez quien perdió todos los beneficios por incumplir el acuerdo y volverse alzar en armas contra el estado colombiano defendiendo su negocio de narcotráfico que no será nunca rebelión, no rebela nada más ni nada menos que la impunidad. No debemos olvidar que sin justicia no hay paz.

Aquí, en una lectura desprevenida de lo pretendido en esta ley, surge que es el pacto de la Picota el que está en marcha y que el narcotráfico está en el eje central de esta negociación de la cual el ELN quiso distanciarse, pero es que entre bandidos y criminales no hay distingo, su identidad es el crimen. 

La dignidad comienza en casa y las FFMM y de Policía deben permanecer erguidas y no ser partícipes de un proceso de negociación con quienes representarán al gobierno, pues a excepción de la sorpresa mencionada tienen una clara ideología de izquierda y son felices concediendo prebendas inmerecidas para los terroristas. Confiemos que no les  premien con acceso a la JEP o que les hagan otra a su medida. De aprobarles futuras curules los delincuentes de antaño tendrían entonces una mayoría especial en el recinto sagrado de la democracia.

Pildorita: Incomprensible ese reversazo de regresar a los mataderos. Se conoce ya que el gobierno mediante decreto 2270 de noviembre 2 de esta anualidad, modifica el decreto 1500 de mayo 4 de 2007. La razón ¿¿¿???

Bogotá, noviembre 21 de 2022 

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión

Por la tierra de los faraones

Imposible iniciar esta columna sin mencionar la displicencia e incumplimiento del presidente Petro en los eventos nacionales e internacionales. Una vez más sucedió en la Cumbre Mundial de Ambiente de las Naciones Unidas (Cop 27), en Egipto, comportamiento que no es de poca monta porque refleja la falta de consistencia con los compromisos adquiridos y de respeto para con sus contertulios. 

Se dice que no concurrió a la toma de la foto oficial del evento porque estaba terminando su discurso, al que denominó “decálogo para enfrentar la crisis climática del mundo”, el que bien entendido puede reducirse en dos propuestas, una, acabar el consumo de los hidrocarburos, dijo “la solución es un mundo sin petróleo y sin carbón“ y la otra, salvar la selva amazónica para lo cual Colombia aportaría millones de dólares anualmente durante 20 años y se espera el aporte mundial. Lo demás son lugares comunes, pero quizás, quería Petro parodiar a Moisés, dada su soberbia, de la cual hace gala continuamente.

En este discurso el presidente hace un llamado a la desconexión de los hidrocarburos y a la descarbonización porque el tiempo se ha terminado, dice, y ha llegado la hora de la humanidad y no la de los mercados. Cualquier cosa que esto quiera decir. Llama la atención su convocatoria a la «movilización de la humanidad” lo que nos recuerda su cifrado discurso de poner en actividad «ríos de gente» a llenar calles y plazas, sin indicar el acto específico en que deben participar los llamados, ni para que proceden esas manifestaciones.  ¿Será que a través de ellas busca “liquidar” el petróleo y el carbón? O recolectar los dineros que requiere para fortalecer la amazonía? ¿O prolongar el tiempo que predice “Se ha terminado”? San Malaquías y Nostradamus se le quedan pequeños a este nuevo profeta del fin de los tiempos.

Porque es indudable que el presidente Petro habla como si fuese un ser iluminado. Afortunadamente su audiencia fue bien escasa, pero los efectos de su arriesgada, quizás temeraria intervención, provocan en Colombia un gran tsunami económico. Recientemente se conoció un reporte de Ecopetrol según el cual la utilidad neta del tercer trimestre de este año fue de 9.5 billones, 150 % más que en el mismo período del 2021. ¿Si el presidente pide prescindir del petróleo, será que también renunciará al ingreso económico que este le brinda y que sirve de motor y desarrollo del país?  ¿O tales serán fuente para salvar la amazonía? Incomprensible la tozudez del primer mandatario, máxime cuando el reemplazo del oro negro, dice, se hará con una economía basada en el conocimiento y el turismo, áreas que difícilmente, por no señalar que imposible, arrojarían los resultados que hoy se conoce de Ecopetrol. Un resultado financiero record de operaciones de $26.6 billones, en nueve meses, es muy significativo para la economía de nuestra patria y consecuentemente para la lucha contra la pobreza. 

Confiemos en que aquellas no despreciables cifras hagan razonar a nuestro obcecado mandatario para que reconsidere su posición de acabar la futura exploración y explotación de hidrocarburos, más aún cuando los países que mayormente contaminan el medio ambiente, de los cuales Colombia está muy alejado no propician esa política. De persistir Petro en su idea, será la estocada inicial para que Ecopetrol comience a seguir la misma ruta de la otrora grandiosa Petróleos de Venezuela (PDVESA) y por esa misma vía a que nos veamos abocados a vivir la misma crisis económica del país vecino. Hay esperanzas porque contrario a los que propuso en Egipto a finales de octubre, en twitter expreso “en ninguna parte del país se ha prohibido ni el petróleo ni el gas, seguirán produciéndose normalmente”. 

A tono con Lula la suspensión y eliminación de la exploración y explotación del petróleo es “irreal” y las naciones tienen que aprovechar la riqueza de las reservas hasta que se pueda. En todo caso, puede pensarse que esta animadversión de Petro a petróleo, carbón y gas, que producen abundantes divisas para nuestro país, no es tal. Como podría él estar ciego a una realidad evidente. Diríase que trata de cumplir a cabalidad con el principio según el cual la izquierda extrema y radical debe empobrecer al pueblo que gobierna como método para dominarlo y permanecer en el poder, aunado a que son los hidrocarburos del país los que contaminan, pero no los que se producen en Venezuela, por lo que de este país se adquirirían. 

Un segundo tema relacionado con este innecesario viaje presidencial al lejano Egipto es que no se comprende y entiende que tanto el Presidente como la Vicepresidente no hayan viajado juntos si ese fue el objetivo de derogar el decreto 835 de 2021. Extraña demostración del concepto que ellos tienen de la austeridad. 

Pildorita: bastante bien que el Partido Republicano en los Estados Unidos se haya hecho con las mayorías en la Cámara de Representantes. 

Bogotá, D.C noviembre 12 de 2021 

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión 

Colombia debe liberarse del Foro

El reciente triunfo, aún no reconocido por Jair Bolsonaro, de Luiz Inacio Lula Da Silva en las elecciones de Brasil añadió uno más a la ya copiosa lista de gobernantes latinoamericanos que expresan ser de izquierda. En Suramérica quedan solamente tres países, Ecuador, Uruguay y Paraguay, con presidentes no situados a la izquierda del espectro político. Y en el resto del subcontinente hablamos de una izquierda extrema y radicalizada. Lula fue condenado en más de una oportunidad, entre otras, por corrupción y si bien dichas sanciones fueron anuladas por defectos procesales, es lo cierto que no ha sido absuelto, máxime cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil dispuso “reiniciar los casos”. Ahora es elegido presidente y se disputará el liderazgo regional con Gustavo Petro, antiguo guerrillero del salvaje movimiento M19, quien también ha tenido serios y fundados cuestionamientos sobre su integridad y transparencia, a más de haber estado en la cárcel por delito no político. No es casualidad. Al día de hoy la izquierda se caracteriza por reunir, aglutinar, a personajes oscuros, muy cuestionados y hasta podríamos decir siniestros. Lo increíble es que una gran parte de la población considere que pueden ser sus líderes.

No se queda atrás el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Múltiples acusaciones llueven sobre este gobernante y su círculo más cercano y se conoce que allí se violan permanentemente los derechos humanos más elementales. También en Argentina hay problemas. Allí gobierna, en la práctica, la vicepresidenta Cristina Kirchner quien está involucrada en varios casos de corrupción y ha pretendido borrar el escándalo prefabricando un burdo «atentado» en su contra. Entre tanto la inflación no da tregua. Y en cuanto a Bolivia el presidente actual es Luis Arce, del partido Mas, pero quien realmente gobierna es el indígena Evo Morales, muy cuestionado por corrupción y maltrato a la mujer, entre otros temas

Pedro Castillo, presidente de Perú, es un profesor y sindicalista, sin ninguna experiencia política. Era completamente desconocido hasta que se hizo con la presidencia de carambola, y como en los demás casos de los países mencionados por un reducido margen que ha dado píe para cuestionar la legitimidad de las elecciones. Se le reprocha cercanía con grupos al margen de la ley. Hoy la fiscalía le ha formulado serias acusaciones en el sentido de haber creado una organización criminal al interior del Estado. Y el pasado septiembre Juan Carlos Lizarzaburu presentó una moción para la creación de una comisión investigadora de los presuntos nexos de Castillo con Sendero Luminoso

En Chile encontramos a Gabriel Boric, elegido en 2021 gracias al apoyo del movimiento juvenil y a la elevada abstención. Hoy, después de haber sido derrotado en las urnas el proyecto de Constitución, pareciera que ha entrado en razón. Ha convocado a un diálogo nacional para retomar un «itinerario constituyente» con participación de todos los sectores civiles y políticos. Padece desde muy joven un serio trastorno obsesivo compulsivo o TOC por lo que se creía que no podría asumir la presidencia. En ocasiones saluda a personajes invisibles.

Y ese oscuro panorama se extiende a otras latitudes. Ejemplo de ello es Daniel Ortega, presidente irregular de Nicaragua donde su reelección ha tenido serias y fundadas objeciones, más aún cuando “bloquea” a la oposición. Todos los que se atrevieron a enfrentarle en el último debate electoral fueron encarcelados. Ortega nombró vicepresidenta a su esposa Rosario Murillo, personaje sui géneris, si los hay, y recientemente lanzó una feroz campaña contra la Iglesia Católica nicaragüense. Muchas iglesias fueron destruidas e incendiadas, las imágenes y los objetos del culto fueron sacados a las calles, los religiosos y los fieles fueron atacados y se llegó hasta el secuestro del obispo de Matagalpa, monseñor Álvarez Lagos.

También, en sentido negativo, resulta destacada la figura del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, conocido como Amlo, fundador del partido Morena. En ese país desafortunadamente campean la violencia, el homicidio, el secuestro, el narcotráfico, la desaparición forzada. Las cifras al respecto son aterradoras. Y el presidente toma las decisiones más absurdas como interrumpir, por motivos caprichosos, la construcción de un aeropuerto, o liberar a un narcotraficante que acababa de ser apresado, o llevar adelante contra viento y marea el megaproyecto o «elefante blanco» llamado Tren Maya, que acumula objeciones, y mil arbitrariedades más. Con el perdón del célebre Cantinflas se le suele comparar con éste porque con frecuencia habla, y mucho, pero no dice realmente nada.

Todos estos líderes son integrantes del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla. El Foro, creado por Fidel Castro con ayuda de Lula, quien fue su vocero, promueve el socialismo «progresista» que no es otra cosa que una versión remozada y camuflada del comunismo, que tanto daño le ha causado a la humanidad.

Al vestirse de rojo el subcontinente se modifica la estructura geopolítica de la región, hasta ahora con gran influencia estadounidense. Entran a competir fuertemente chinos y rusos, quienes parecen están desplazando a los norteamericanos. Por ello es muy comprensible la dura crítica del portavoz del Departamento de Estado al encuentro reciente de Petro – Maduro, recordando al primero que debe trabajar con sus socios para promover un continente «democrático y próspero», a más de enfatizar que hay que exigir rendición de cuentas a los gobiernos que han roto las normas democráticas, como es el caso del régimen tiránico de Maduro en Venezuela.

Pese a ese justo reclamo creemos que la suerte de Colombia está echada. En sus cien primeros días de gobierno, de acuerdo al balance efectuado, las relaciones con el país del norte no se sienten transitar por caminos de entendimiento. La marcada tendencia de Petro lo acercará a nuevos aliados políticos y a otros de sus antiguas andanzas. La devolución de Monómeros al régimen opresor del tirano Maduro es una demostración de lo que quiere el gobierno. Los estudiosos de la guerra cultural impulsada por el foro de Sao Paulo entienden que es necesario llegar a la pauperización para dominar a sus gobernados y de contera atornillarse al poder. Una vez ganadas las elecciones empieza la estrategia en esa dirección y varios de los jefes de estado arriba mencionado son claro ejemplo de ello, sin que, en cambio, se encuentre un modelo socialista, progresista, que haya logrado el bienestar de su pueblo, todos han terminado mal y muy mal.

Bogotá, D.C., noviembre 5 de 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión

Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Muchedumbre de Colombianos marchamos pacíficamente porque tenemos el sentimiento de patria, de democracia y de libertad. La elección de Gustavo Petro, visto por algunos medios como un mesías, despertó las esperanzas de algún sector de la sociedad que votaron por él bajo la promesa de “cambio”. Sin embargo, subsisten muchas dudas sobre esta elección que “mágicamente” hizo aparecer votos sin que tuviera auditoría internacional, pese a que el gobierno Duque trasladó los recursos para ella. Una primera motivación para que sin cumplir aún los cien días de esta administración el malestar, el descontento y el rechazo se multipliquen por doquier.

En la historia de Colombia no hay antecedente de un rechazo tan temprano y generalizado como este. Ni en Semana Santa se consigue semejante acto de contrición. Desde luego el rechazo del pueblo es por completo de recibo y esto es así por el desorden, el caos, la improvisación que han caracterizado al ejecutivo. Este gobierno arrancó como caballo desbocado. Ninguna o poca planeación previa pero sí reformas por todas partes. No hay escenario estatal en el que no se crea que se requiere de modificaciones. Tantas iniciativas laboral, energética, ambiental, política, de salud, tributaria, electoral y algunas más, sin un jinete que lleve las riendas como corresponde, sólo llevan al despeñadero.  Por esto el porrazo no se hará esperar. La devaluación es aterradora, no se diga de la inflación. El termómetro de estos indicadores está que se revienta ante tamaña subida. El indicativo del dólar pisando los $ 5000 tiene a más de uno pensando y tratando de entender el porqué del alza tan acelerada.

Es lógico que así ocurra pues los ciudadanos ven y siguen en los medios y redes las actuaciones de los ministros y directores de departamentos administrativos y de otras dependencias claves del gobierno. Son un completo desastre. Lo peor es que quien buscó hacerse cargo de llevar las riendas está agotado ya y eso que apenas está empezando. Será el primer damnificado y es bien probable que, surtido el trámite de las reformas, entre ellas la tributaria, la fuerza de las reclamaciones ciudadanas deje de lado algunas de ellas y otras las transforme en una mini reforma.  Pues tratando de usar un freno se ha visto enfrentado a la gasolina con la que, entre otros, la min Minas insiste en apagar la industria petrolera.

Y no para allí. En materia de justicia el ministro, desde el arranque, está por completo embolatado. Cree que premiando a los bandidos conseguirá la “paz total”. Craso error, es un desastre por donde se mire.

La cartera de salud está empeñada en acabar con el eficiente sistema de las EPS, como lo había manifestado en marzo de este año la hoy ministra Carolina Corcho. Hasta ahora ella no ha podido hacer frente al incremento asustador del Covid ni a la viruela del mono. No se sabe si ha tenido éxito en conseguir vacunas y tendrá

que ver como maneja el escándalo de las farmacéuticas acerca de que no son eficaces, mientras tanto fracaso.

Y no se diga nada de la min Agricultura, Cecilia López. Luego de entusiasmar a un sector del pueblo con la compra de tierras ha dicho que no serán tres millones de hectáreas las que el gobierno va a adquirir sino, a lo sumo, un millón y medio. Y quizás entre tanto trámite burocrático y suspicacias se acabe embolatando a los ganaderos. De todas formas, con las tierras confiscadas que están en la SAE se cumpliría con una parte de la entrega a los campesinos con verdadera vocación agrícola. Siempre el campo termina por llevar la peor partida.

El min Defensa ya ni marcha ni asiste a las revistas de las FFMM y de Policía. Vino, desbarató la organización y estructuras militares y policiales y ahora no se le ve por parte alguna. Será, por ventura, que considera que con la baja del alto mando militar y policial ya cumplió con su función, o anticipando sus alcances nos sorprenderá con más salidas en contra de las instituciones a su cargo. Su maltrato a la oficialidad se pudo ver en la forma como despidió a los generales con más de 35 años de servicio, a través de radiogramas a altas horas de la noche (10 pm ). Así lo reveló recientemente a IFM y al periodista Daniel Coronel el General (RA) Juvenal Díaz Mateus, Comandante de la Séptima División con sede en Antioquia.

La filósofa elegida para la cartera de Minas sólo ha dejado conocer su ignorancia en la materia, de especial trascendencia en la economía del país, por lo que puede llegar a ser la primera ministra censurada. No ha tenido sino desaciertos. Su terquedad, su imprudencia y su ignorancia en los temas energéticos y mineros han llevado a que nuestra economía “decrezca” y con ello al empobrecimiento de todos, en particular, de las clases menos favorecidas. La minería extractiva del oro y del carbón se encuentra al borde del cierre. Ella, causante de pánico económico, debe sin duda evaluar su pronto retiro.

La ministra de Cultura, Patricia Ariza, parece una estatua dirigiendo el ministerio, todo se lo hacen. Extrañísimo que en un acto sin precedente, posesionó a su amiga personal la historiadora y profesora Ivonne Suárez como directora del Archivo Nacional con este extraño juramento: «Jura usted por Dios, por todas las diosas del Olimpo, por la patria y por la matria ….». A lo que Ivonne Suárez respondió que juraba especialmente por la matria, que estaba en lo más profundo de su corazón. Será, quizás, para abandonar la carga pesada del concepto de patria?

La cartera de Gobierno que tiene al frente al experimentado Alfonso Prada volcó sus esfuerzos en conseguir la aprobación del proyecto de Paz Total. La paz recurrentemente invocada por años nada que se consigue y cada intento nos sale más caro que el anterior. La experiencia de la Habana así lo corrobora. Ahora este gobierno trae el mensaje de premiar al hampón e incurrirá posiblemente en el absurdo del regreso del terrorista alias Iván Márquez para participar en la futura mesa de negociación. Este criminal perdió todos los beneficios que tenía al incumplir el proceso de paz y alzarse de nuevo no solo en armas contra el Estado.

Por las actuaciones de los actuales gobernantes que sólo pueden ser el producto de la incapacidad humana para conducir por el destino más conveniente al pueblo  Colombiano, por su completa locura, por sus decisiones descabelladas, sólo nos queda pedir que se les perdone porque no saben lo que hacen, pues, nos están crucificando. Dios nos escuche.

Bogotá, D.C, octubre 29 de 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión

El verdadero enemigo, el gobierno

Los diferentes medios de comunicación han informado que desde el momento en que asumió Petro la presidencia de Colombia las invasiones a la propiedad privada y fiscal se han “disparado” y quienes ilegalmente ingresan a los predios justifican su actuar en el discurso y las promesas del gobernante. El pasado 8 de octubre se le comunicó al país la celebración de un acuerdo entre el gobierno y el gremio de los ganaderos, Fedegan, para «lograr la compra y venta de tres millones de hectáreas de tierras». Es claro que ese gremio se encuentra inhabilitado para ser el vendedor, pues son únicamente los propietarios de las tierras los legalmente llamados a venderlas. Ya desde 1994 la ley 160 hizo muchas precisiones sobre el manejo de tierras.

Por supuesto, los colombianos se sorprendieron por la celeridad con la que se celebró ese acuerdo y se generaron muchas suspicacias. Incluso, se apreció que el mencionado convenio bien podría ser una respuesta al chantaje, a la provocación de las invasiones de tierras que en el sur del país se han convertido en poco tiempo en una verdadera plaga que afecta gravemente la propiedad privada y el sector de los trabajadores y que se ha replicado en varias zonas del territorio. No falta quien cree que se cedió y se cayó de rodillas ante el chantaje.

El presidente del gremio, algunos integrantes de la junta directiva y desde luego el gobierno concurrieron prontamente ante los medios para manifestar que se trata de un acuerdo histórico y enfatizaron que se comenzaría a cumplir con el primer punto del malogrado Acuerdo de la Habana, suscrito con las antiguas Farc- Ep.

Pero, puesto que todo se hizo de modo improvisado y con inusitada urgencia, el Ministro de Hacienda, quien extrañamente no había sido consultado, les aguó la fiesta al dejar conocer que los tres millones de hectáreas no se podían adquirir con bonos de deuda pública y entonces se armó la grande. El apaga incendios de la Hacienda pública manifestó lo siguiente: «En el ministerio de Hacienda ya tenemos claro que no se puede hacer.  No se puede[n] comprar tierras con Tes. Eso no está autorizado.»

Es de imaginarse la «piedra» que se le salió al presidente ante tamaña desautorización. Desde Caldono, Cauca, aseguró que uno de los enemigos del gobierno «es la misma normativa que este tiene en su funcionamiento y ha regido durante años.»

Quien dijo miedo! Acostumbrados a interpretar todo en las redes de manera extra rápida los opinadores e influencers dejaron saber que de quien se trataba era del Minhacienda, José Antonio Ocampo. Era él el enemigo al que aludía el presidente.

Y se desató una tormenta aduciendo la forma irresponsable en que se trató este asunto. Yesid Lancheros expresó que se entendía como un cuestionamiento al ministro por lo cual el jefe del Estado le espetó en su cuenta de Twitter: «Deja de sembrar cizaña Yesid. El enemigo interno es el acumulado de normas y pasos hechos en la administración nacional”. Legislación en la que en mucho, valga decirlo, intervino como congresista el hoy presidente.

Dada la forma de actuar de la izquierda radical no es de extrañar la descabellada manifestación que al respecto hizo el senador Iván Cepeda. Desde su cuenta de Twitter tuvo el atrevimiento de expresarse así: » El presidente @petrogustavo tiene toda la razón: nuestro enemigo interno es el fetichismo legal, el culto a los aparatos burocráticos, el formalismo paralizante. Debemos liberar la imaginación política de esas taras, ejecutar los cambios, no anclarnos en procedimiento eternos”. Olvido que ha sido congresista por más de una década y que sólo el acatamiento a la ley impide la arbitrariedad, máxime cuando no se puede predicar la presencia de un buen gobernante.

Entonces, muy grave y peligrosa resulta esa manifestación. Cepeda destapó las cartas y levantó el velo con el que ha estado cubriendo su pensamiento comunista, formado en los claustros universitarios de los adoradores de Stalin y Lenin, quienes, dicho sea de paso, figuran entre los mayores asesinos de toda la historia de la humanidad.

Esta postura del presidente y del senador constituye la revelación del despotismo que buscan implementar, una ofensa al pueblo colombiano y el desconocimiento del Estado de Derecho. Pretenden volver al más descarado absolutismo y pasar por encima de las instituciones construidas con gran esfuerzo a lo largo de los años de democracia. Sin duda el presidente anhela emular al Rey Sol, Luis XIV, quien reinó en Francia entre 1661 y 1715. Es célebre su frase «El Estado soy yo». Hamilton escribió “La mayoría de aquéllos que han subvertido la libertad de las Repúblicas, iniciaron su carrera tributando al pueblo un obsequio cortesano: empezaron como demagogos y acabaron como tiranos”. ¿Es esto admisible en el siglo XXI?  Ese sistema decayó en los últimos años del siglo XVIII, y fueron las clases desfavorecidas las que lo combatieron por absolutista voraz y generador de desigualdad social, para encaminarse hacia un gobierno constitucional. 

La verdad es que mostrar tanto desprecio por las normas habla muy mal de este gobierno por no decir que resulta aterrador. Por ello y por lo que ya se sabe que piensan hacer, amén de lo que ya han hecho, es por lo que la calle nos espera en las marchas del 22 y del 29 de octubre y en cuantas sean necesarias en el futuro, incluso, si es el caso, organizando acompañamiento para quienes ya anunciaron un paro.

Bogotá, D.C. octubre 15 de 2022 

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión 

La Paz, disculpa para la impunidad

Ni en el imaginario del realismo mágico se podría vislumbrar el estado de cosas que estamos viviendo los colombianos, una realidad que envuelve a la sociedad en confusión, contradicciones y caos. Nos encontrábamos tratando de descifrar el discurso ante la ONU del presidente, en el que quedó evidente que no se ha podido superar a Pablo Escobar; el restablecimiento de las relaciones con Venezuela con la reapertura de la frontera, evento al cual no concurrió Maduro; conmemorando el plebiscito de 2016, en el que triunfó el No y el entonces gobierno Santos lo convirtió en un Sí, cuando se conoció, el 4 de octubre, que el gobierno Petro dará comienzo a diálogos con el ELN en la primera semana de noviembre del presente año. Desde luego, en medio de la turbulencia ocasionada por las monumentales y controvertibles reformas que impulsa esta administración, la noticia pasó más bien desapercibida.

El ELN fue creado por Fabio Vásquez Castaño en 1964. Militaron en sus filas los famosos sacerdotes Camilo Torres y Gregorio Manuel Pérez Martínez alias el Cura Pérez o Poliarco. Este último fue supuestamente un pionero de la Teología de la Liberación y llegó a ser ideólogo y comandante en jefe del ELN.

Al ciudadano común se le dificulta entender la razón de tanta generosidad con terroristas que han cometido miles crímenes execrables. Valga recordar la bomba que hicieron estallar en la Escuela de Policía General Santander, que costara la vida a 27 jóvenes cadetes y 87 graves heridos, causando inmenso dolor a las familias y a la población en general. La explosión de Machuca en Segovia, Antioquia, masacre en la que murieron 84 seres humanos ajenos al conflicto y que produjo daño ambiental en grandes proporciones. Las voladuras de oleoductos que también ocasionaron daño al medio ambiente y aún están frescas en nuestra memoria.

Pero en lo que son campeones como consta en los registros de memoria histórica es en secuestrar. Delito execrable de lesa humanidad.

Al parecer, la política de la “paz total” se traduce en la rendición del Estado de derecho frente a quienes delinquen, por eso, ni siquiera se exigió el cese del fuego para sentarse a dialogar. Hecho de graves repercusiones porque envalentonará a los subversivos y acudirán a la mesa dando órdenes e imponiendo su parecer.

Y cómo creer en los países llamados garantes, cuando son, en verdad, cómplices de la subversión. Cuba y Venezuela no sólo han abrigado en sus territorios a esos bandidos, sino que han negado su entrega para que se sometan a la justicia.

Según el Comité para los Refugiados de Naciones Unidas el ELN ha practicado reclutamiento forzoso de niños, incluidos menores de comunidades indígenas, proceder que se ha extendido a las regiones que limitan con Panamá, Venezuela y

Ecuador. En informe del Centro Nacional de Memoria Histórica de 2018 titulado «Una guerra sin edad » se asegura que 16.879 menores fueron reclutados entre 1960 y 2016 por grupos armados. El ELN reclutó a un 10 % de estos menores. En 2018 empezó a reclutar venezolanos. Señala la Coalico, Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia, este delito aumentó en un 113% a pesar de la cuarentena por Covid 19. Y siguió siendo cometido por el citado ELN, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o Clan del Golfo y las disidencias de Farc-Ep, entre otros grupos armados organizados.

Es una verdad indiscutible que las sociedades construyen sus cimientos con principios y valores y nunca con concesiones a los violentos. Quien negocia con terroristas se expone al fracaso como ya quedó demostrado en el caso del Acuerdo de la Habana: al poco tiempo de firmada la paz, se reincorporaron a la subversión firmantes del acuerdo y, además, se creó una importante «disidencia” llamada Nueva Marquetalia, que no fue la única.

Los bandidos no suelen tener palabra.

Hoy las otrora Farc gozan de total impunidad y a las víctimas no se les ha hecho justicia. Por otra parte, tiranías como las de Cuba y Venezuela, «garantes» del nuevo proceso de paz, no otorgan seguridad alguna, ni son aval de cumplimiento de lo que se llegue a pactar. Durante años han estado exportando armas, violencia, secuestros, extorsión, destrucción, narcotráfico, adoctrinamiento y escondite de guerrilleros además de entrenamiento de los mismos. Su interés, muy probablemente, es económico ¿Cuánto dinero pretenderán obtener en esta ocasión?

Habría que tener en cuenta, a la hora de negociar con terroristas, que las víctimas deben ser dignificadas, para que no suceda lo mismo que con las Farc: el muy publicitado acuerdo de paz firmado incluyó una justicia llamada especial y diseñada por ellos y para ellos que ha resultado completamente inoperante. Hasta ahora no se ha condenado a los criminales y no se ha resarcido a las víctimas, por lo cual no se puede hablar de justicia y sin ella no se construirá la paz.

¿Por qué dar estatus político a organizaciones que son netamente criminales, que hace tiempo perdieron el norte y olvidaron sus ideales para convertirse en lo peor, asaltantes, secuestradores, genocidas? Con estas personas será imposible construir la tan ansiada paz. No debe olvidarse el adagio “La esperanza del perdón, alienta al pillo y al ladrón”.

Es imperioso en el actual momento que afronta la Patria recordar al célebre escritor y político irlandés Edmund Burke ( 1729-1797), quien sentenció ya hace más de dos siglos “Para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada”. Llegó la hora de reaccionar.

Bogotá, D.C. octubre 8 de 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLO

El discurso del Presidente ante la ONU


Escuchando la intervención del presidente Petro ante la ONU no queda más que recordar a Marcos 4:22 “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz”, pues, su apología a la producción y consumo de droga y su especial pedido de “acabar con la irracional guerra contra las drogas” pone de manifiesto la verdadera y única razón de la nefasta toma del Palacio de Justicia, esa sí totalmente “irracional”, así como, muy probablemente, de la deuda que aún considera tiene con el “patrón” Pablo Escobar.

Por supuesto, los narcotraficantes detenidos en la cárcel La Picota y en otros establecimientos penitenciarios del país deben estar de fiesta, de plácemes, observando que, en tan corto tiempo, han conseguido resultados que hasta ahora eran impensables. El discurso en cuestión, que más parece de un panelista en un concurso de improvisaciones que de un presidente en la ONU, mal redactado y arrogantemente pronunciado, tiene ese particular estilo del presidente. En su reiterado mensaje de protección a la selva y al medio ambiente olvidó que han sido los grupos al margen de la ley -FARC y ELN- quienes han desforestado miles de hectáreas de bosque nativo en todo el país para sembrar coca, lo que, indudablemente, produce un gigantesco impacto ambiental, del cual los colombianos somos testigos de excepción.  

Es sabido que para los Estados Unidos y en especial para el partido Republicano la lucha contra el narcotráfico es una prioridad. Al conocer las palabras del presidente de los colombianos, entenderán que Colombia abandona esta lucha y entonces las relaciones comerciales de nuestro país con su principal socio, los Estados Unidos, que lo ha sido por más de doscientos años, quedan peligrosamente sentenciadas.  Desde luego, esto producirá también repercusiones para las empresas colombianas que exportan nuestros productos a ese país. 

Invocó el final de la guerra, cuando esta solo se da entre estados, porque tal mención le era necesaria para armar su cuento de la Paz, reiterando que no se conseguirá «sin justicia social, económica y ambiental». Ahora bien, aboga por la Paz, pero no censura ni rechaza la invasión a Ucrania por parte de Rusia, quizás, atendiendo a lo que dijo el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al acreditar al nuevo embajador colombiano en dicho país, en punto a que Colombia es un «socio prometedor de Rusia en Latinoamérica”. Vaya contradicción, asociarse con el invasor no puede ser de buen recibo, en oposición a toda la comunidad internacional que le condena por la guerra que inició y en la cual persiste.

El parangón que formuló entre el daño que le producía a la humanidad el petróleo o la droga ha sido objeto de crítica en el país y en el exterior. De los usos del petróleo, el transporte, estaba el presidente recibiendo su beneficio, pero,  desafortunadamente es centro del odio de éste quien, como niño cabeciduro, no entiende que, además, es la principal fuente de ingresos del país y quiere, como en el cuento, matar a la gallina de los huevos de oro. Desde antes de su posesión se conocieron sus fervientes deseos por cambiar a Ecopetrol. Tampoco parece conocer que los combustibles fósiles son la materia prima para los fertilizantes, entre otras. En cambio, la droga y con ella el narcotráfico sólo han traído dolor y muerte a nuestra patria y al mundo entero. La cifra de muertes por sobredosis de cocaína no es mínima, como dijo: hubo 24.775 en los Estados Unidos en los últimos 12 meses, imaginemos entonces la cifra de fallecimientos en el orbe por el consumo de este alcaloide, a las cuales deben sumarse las muertes que causa su tráfico y la rivalidad entre mafias de droga.

Los errores en que incurrió el presidente ante la comunidad internacional no cesan. Todos sabemos, por ejemplo, que la coca no es una planta amazónica sino andina, pues tal es su origen. El vocablo coca parece ser de origen quechua y la coca fue planta sagrada para ellos, los aymaras y los chibchas antes de serlo para los incas. En cuanto a la coca selvática lo que ocurre es que se trata de una planta adaptógena que puede crecer en cualquier parte, pero no es de la selva; sin embargo, lo cierto es que jamás se debería permitir que haya desertización para sembrarla; de donde realmente resulta imperdonable que Petro ignore que quienes han y están deforestando son los mismos narcotraficantes que tanto defiende. Tremenda contradicción.  

Pero Petro, a pesar de su apología de la cocaína no se atrevió a proponer su legalización. ¿Entonces qué?  No hay duda el poetastro presidente en su intervención ante la ONU cumple la máxima de Da Vinci “Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio”.

Incalificable e inaceptable para los colombianos resulta que su propio presidente publicite que este es un país violento, máxime cuando él mismo en el pasado fue autor o responsable de la violencia que padecimos y que el transcurso del tiempo no ha borrado, como también aconteció en el paro nacional llevado a cabo el año pasado.

A modo de síntesis se puede decir que este discurso ante la Asamblea de la ONU, ante representantes de los países del mundo, parece un discurso de campaña, uno más de los que ha pronunciado para encantar a sus seguidores. No ha tenido en consideración los intereses del país a los que tal vez habrá perjudicado. Llevado por esa soberbia que lo caracteriza perdió una oportunidad de oro de mostrar nuestro lado positivo. Qué tristeza.

Bogotá, septiembre 24 de 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión 

Colombia Ad-Portas de un incendio.

Corresponde a todos los estamentos ciudadanos proceder de inmediato y exigir al presidente y a sus funcionarios respeto por la Constitución, como lo juramentaron.  

A poco más de un mes de asumir Gustavo Petro la presidencia del país se observa con estupor una situación inédita. Como una afrenta a la generalidad del pueblo colombiano aparecen la mayoría de los nombramientos de los funcionarios que acompañaran a este gobierno. Empieza el ministro de Defensa, personaje que profesa una evidente animadversión y es abiertamente hostil a las Fuerzas Militares y de Policía. Muy probablemente esa la razón para llamar a calificar servicios a un número superior de 80 oficiales de alto rango. Sin duda con esa resolución se expuso la Seguridad Nacional y se siguieron los lineamientos de la revolución predicada por Fidel Castro, neutralizar a la fuerza pública y dejar el país en poder de quienes de tiempo atrás lo vienen acabando. Nótese que en sus intervenciones señala que los miembros de la Policía no deben responder a los ataques de que son víctimas, sino que deben proceder a dialogar, más sin embargo no ha concretado cómo pueden hacer esa plática los policiales asesinados en el Huila o quienes laboraban en los Cai de Santa Librada que fueron objeto de ataques por “encapuchados”. Colombia al revés, son cosas que únicamente ocurren en el país del Sagrado Corazón.

Los cambios intempestivos e innecesarios en la cúpula de las Fuerzas Militares y de Policía provocan desconcierto en la tropa y en la Policía, la que se extiende a los hoy Comandantes que han quedado a cargo, los que hasta hace muy poco mandos medios, a más que no tienen, con alguna excepción, ni la experiencia ni el conocimiento suficientes para hacer frente al desastre en que se está sumiendo el país. Con tan baja moral les será bastante complicado y difícil enfrentar a los violentos, que cada día son más numerosos y que, pareciera, son los beneficiados en la administración llamada “del cambio”.

Otro sueño de la extrema izquierda también se hizo realidad en días pasados, acabar con el ESMAD. Y aunque parezca caricaturesco, tal propósito se logró con la participación, nada más ni nada menos, que de los integrantes de la denominada Primera Línea, cuyos horrores cometidos el año pasado contra los habitantes de esta patria y los bienes públicos aun está en la memoria de los colombianos, por eso la sabía voz del pueblo expresa que lo convirtieron en UNDAM “Hundamos a la policía”. Experimentos que, por ahora, sólo producen intranquilidad y zozobra.

Sentimientos que igualmente se avizoran respecto de la defensa de la propiedad privada, producto del trabajo diario y honrado de miles de coterráneos y cuyo desconocimiento, con ocasión de las arremetidas de los indígenas y de otros grupos va en crecimiento, entre otras, por la actitud y declaraciones del gobierno, particularmente de su ministra de Agricultura, quien anunció que el país había cambiado y que era necesario sentarse a negociar con los invasores. En el caso de los indígenas asentados en Cauca -CRIC- sus incursiones a territorios privados se salieron por completo de control, conducta imitada por otras organizaciones en diferentes departamentos, entre otros, Huila y Cesar. Y se ha visto el increíble kafkiano hecho de bautizar a una de esas indebidas e ilegales penetraciones ocurrida a las afueras de Neiva como “asentamiento Gustavo Petro”.

El presidente, en medio del caos descrito, no tuvo inconveniente alguno en designar como director de la Unidad de Restitución de Tierras al indígena Rangel Giovani Yule Zape, dirigente de la minga que llegó hasta varias ciudades en medio de la pandemia, cuando el paro nacional de 2021.   

Para completar lo complejo del momento y su gravedad se conoce que el cuestionable régimen venezolano, protector y refugio de subversivos, ha sido escogido como garante del nuevo proceso de paz a iniciarse con el ELN.

Y por si todo lo anterior fuera poco, que no lo es, se difunde que el incendio causado en nuestra patria se va a apagar con gasolina. ¿Increíble?, ¿verdad? Pues bien. Pese a la oposición que el actual presidente realizó al gobierno anterior en punto al aumento del precio de ese combustible, ahora comunica su alza la que, según Gustavo Bolívar, debería ser del ciento por ciento, cuya consecuencia, como es sabido, es un duro golpe al bolsillo de todos los hogares colombianos. Pero, hay no se queda la problemática que se está padeciendo. La cereza del postre es el anuncio que efectúa Petro acerca de cumplir con un tema de campaña “meterle la mano”, como popularmente se dice, a los fondos privados de pensiones para “democratizar” los ahorros de quienes han y vienen construyendo su retribución para el momento de su retiro. De hacerse realidad estas iniciativas, en la práctica, será encender la mecha para que arda la Nación. Cabe recordar el adagio “quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

Ese panorama nos invita a mirar en dirección a Chile en donde, en las urnas, se derrotó la propuesta del gobierno de izquierda pro ruso de hacer una nueva Constitución. Triunfo la contrabrisa. En nuestro caso debemos obtener éxito en las elecciones del 2023 y confirmar esa conquista en el 2026, por supuesto, en elecciones legales y libres.

Lo sucedido en Chile confirma que unidos se debe actuar ya, que no esperar, como algunos equivocadamente lo pretenden. No es válido el argumento de “hacer tiempo a ver qué pasa”, porque no obstante el corto lapso que lleva este gobierno a la hora de ahora existe certidumbre del precipicio al que nos estamos asomando, la destrucción de la seguridad, de la democracia y de la economía. Luego, corresponde a todos los estamentos ciudadanos proceder de inmediato y exigir al presidente y a sus funcionarios respeto por la Constitución, como lo juramentaron.  

Por lo pronto, todos a marchar el próximo 26 de septiembre.

Bogotá, D.C., 17 de septiembre 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión  

El canciller, Nicaragua y la Paz.

El pasado 12 de agosto tuvo lugar en el Consejo Permanente de la OEA la votación de una resolución condenatoria de las múltiples violaciones a los derechos humanos del régimen dictatorial de Daniel Ortega en Nicaragua. La más reciente de estas conculcaciones es la feroz agresión contra la Iglesia Católica, la que incluyó quema de templos, destrucción de imágenes del culto, encarcelamiento de sacerdotes y el secuestro de Monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, y de varias personas de su entorno.

Ocurrió que, al momento del voto de Colombia, se escuchó un sepulcral silencio. La delegación de Colombia no estaba presente, se ausentó de la sala. Ante este hecho, sin duda grave, Colombia quedó a la par de Nicaragua, porque sin hesitación puede decirse que “el que calla otorga”, lo que significa que al no condenar al salvaje régimen de Ortega es su cómplice. Esa resolución fue aprobada por 27 países de los 34 miembros que integran la organización. Se dio un solo voto en contra y Bolivia, El Salvador, Honduras y México, más por ideología que por convicción, se abstuvieron de votar.

Enterado el país de lo acontecido, las reacciones y condenas no se hicieron esperar. Por supuesto, inicialmente pretendieron condenar al expresidente Duque pero después circuló la versión de que el embajador designado para reemplazar a AlejandroOrdoñez aún no se había posesionado y no podía votar, como tampoco podía hacerlo el designado en Nicaragua. Después, gracias a puntual derecho de petición extendido por el periodista de Noticias Caracol Juan Camilo Merlano, se vino a conocer la verdad. Todo obedeció a instrucciones dadas por el canciller.  

Pero esta posición solo fue posible conocerla gracias al trabajo periodístico de William Grigsby Vado que es quien más ha hecho sonar el tema y es bien cercano  al régimen oprobioso de Daniel Ortega, quien en el medio  “Sin Fronteras” de Radio La Primerísima dejó conocer que la negociación propuesta por Petro, usando a “mensajeros” a quienes no identificó, consiste en que Colombia reconocería el fallo de La Haya —favorable a Nicaragua desde 2012— a cambio de que le entreguen a “los tranqueros”, refiriéndose a los presos políticos que están en las cárceles de El Chipote”, y por supuesto que le permitieran a los raizales de San Andrés Islas pescar en las aguas que el fallo le entregó a Nicaragua. En un video de dicho periodista se respalda la afirmación.

Esta información, en la que el periodista mencionó también que Nicaragua no estaba de acuerdo, es, probablemente, la verdadera razón por la cual el canciller instruyó y comentó el tema. Esto dijo:  «Se guardó silencio diplomático debido a que no podíamos hacer públicas las gestiones internacionales que se adelantaban.»  Y añadió, a modo de justificación, que se trataba de una acción humanitaria, explicación que a nadie le pareció suficiente en tanto que la resolución condenatoria se refería a terribles situaciones justamente quebrantadoras de elementales derechos humanos, tales como a 180 presos en condiciones infrahumanas, según informes de la CIDH, y a toda clase de acciones denigrantes y violentas contra miembros de la iglesia católica.

Conocida la posición del canciller, surge un interrogante trascendente ¿el presidente Petro tuvo conocimiento, se le informó de la orden de su canciller? Si la respuesta es positiva revelaría que tiene un doble discurso y mientras predica la “paz total” favorece la persecución a la iglesia católica dejando ver que en Colombia podrían ocurrir hechos de esta clase? Lo cierto es que, hasta el momento, el presidente guarda silencio ante los tejemanejes de Leyva.

Por demás está anotar que es obvio que a cinco días de instalarse el gobierno no resulta creíble que se den estas gestiones. Entonces, parece ser que Leyva ya las había iniciado mientras estuvo fungiendo como canciller durante el empalme. Pero, el alcance ideológico y político de las mismas va en detrimento de la soberanía y de la integridad territorial de la nación y colocan a Leyva en una delicada posición y en un eventual y presunto delito de traición a la patria, pues desconoce los alcances de los artículos 101 (consagra los límites de Colombia) y 102 (el territorio pertenece a la nación) de la Constitución Política que puntualmente preservan nuestro territorio.   

El artículo 455 del Código Penal Colombiano al cual le fue aumentada la pena en el artículo 14 de la ley 890 de 2004, quedó del siguiente tenor: “El que realice actos que tiendan a menoscabar la integridad territorial de Colombia, a someterla en todo o en parte al dominio extranjero, a afectar su naturaleza de Estado soberano, o a fraccionar la unidad nacional, incurrirá en prisión de trescientos veinte (320) a quinientos cuarenta (540) meses.”.

Por lo conocido hasta el momento, sin que se haya refutado lo dicho por el periodista nicaraguense William Grigsby Vado, se planteó la posibilidad de que, a cambio, entre otros, de catorce presos políticos se afectaría la soberanía territorial de la nación. 

Muy grave la conducta del canciller colombiano. También lo es su pretendida y absurda decisión de cambiarle el nombre al ministerio que dirige para dejarlo como Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Paz. ¿Será que se le adelantó  al Presidente en la creación del Ministerio de la Paz, con olvido de lo previsto en el numeral 7º del artículo 150 de la Constitución Política? Si a la Carta Política de 1991 se le conoció como la “Constitución para la paz” su desconocimiento, lógicamente, no puede generar la tan ansiada paz.  

El día de ayer el canciller concedió una entrevista a la W en la cual condenó las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua por parte del régimen dictatorial de Ortega.

Bogotá, septiembre 10 de 2022

BERNARDO HENAO JARAMILLLO

Columnista de Opinión

Así no habrá paz

Esta semana se radicó el proyecto de ley para la «paz total». En nuestro país desde antaño los gobiernos y los políticos han enarbolado la idea de la paz y bajo ese manto se han concedido amnistías, entrega de beneficios económicos, territoriales,  y de toda estirpe a grupos al margen de la ley. La mayoría del pueblo colombiano, gente trabajadora y de buena fe, ansiosa de verdaderamente vivir en paz ha sido condescendiente con los “favores” que a su costa se les otorga a quienes han sido sus verdugos. Valga recordar, entre otras, la ley de amnistía que firmó Belisario Betancur y el pacto que suscribió con el M-19 en Corinto, Cauca, y en Hobo, Huila, en 1984, la respuesta de los insurgentes el asalto al Palacio de Justicia en 1985, acto nefasto que, además, de la muerte de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de varias personas asistentes en el lugar, dio inicio al derrumbamiento de la justicia. Y más cerca se encuentra el Acuerdo de la Habana, incorporado al bloque de constitucionalidad por medio de fask track, el que según se anunció, se llevó a cabo para finalizar el conflicto armado y sentar las bases de una paz estable y duradera, esto es la paz total, la que mejor se hubiera obtenido respetando el querer de la generalidad de los colombianos e invirtiendo las cuantiosos y elevadísimas sumas que ha generado en la población más vulnerable. La paz sólo se logrará con justicia y libertad.

Entonces, ¿Cuál es la verdadera intención de una nueva ley con la misma finalidad? Básicamente se trata de modificar la ley 418 de 1997, mediante la cual se consagraron unos instrumentos para la búsqueda de la convivencia y la eficacia de la justicia.  Se aduce que la paz debe ser una política de Estado, para ello no es necesaria una nueva ley, la Constitución en el preámbulo y en sus artículos 22 y 95 la consagra como un derecho y un deber. Luego, la iniciativa debe dirigirse a dar ejemplo y actuar de conformidad con la Constitución. El respeto a la Carta Política es herramienta suficiente para lograr ese anhelado objetivo, que no un concepto que solamente tiene la apariencia de ser correcto, pues, dado que se trata de la humanidad y no de los ángeles, resulta completamente imposible que la paz sea total, completa, perfecta, plenamente satisfactoria. Eso jamás se podrá lograr y únicamente se utiliza para engañar, una vez más, al pueblo incauto.

Pero, ¿podrá haber paz cuando, como se viene viendo, es lugar común decir que en Colombia ser delincuente paga? El mencionado proyecto, entre otras cosas, pasa por el levantamiento de órdenes de captura, incluyendo las que tienen como fin la extradición, para los integrantes de los grupos criminales involucrados en este asunto. Otra parte del proyecto se refiere a ubicación, temporal, según se dice, en determinadas zonas del territorio nacional, de los criminales. Habrá regiones llamadas «de paz» y municipios Zomac que se suponen parte de zonas vulnerables.  Más que soluciones crea inconvenientes a las comunidades que deben convivir con la llegada de bandas criminales. Y se dice que el objetivo buscado es el alto al fuego que desafortunadamente no es igual a paz y menos a paz total.

La supuesta constitución de “regiones de paz” trae a la memoria de los colombianos las zonas de distensión, San Vicente del Caguán, y lo que en ellas ocurrió durante el proceso de paz del presidente Andrés Pastrana, que no fue otra cosa que el recrudecimiento de la violencia y el fortalecimiento de la FARC. Ahora nos dice Iván Cepeda, a quien se ha atribuido la autoría de este proyecto, que no es así, que no se trata de «pequeños caguanes» como inmediatamente fueron bautizados, más sin embargo, aparte de la burocracia que se crea -comisionados de paz designados por Petro- indicó que esas zonas “tendrán sus propias políticas”. ¿Se le puede creer?

Tan preocupado se encuentra el senador de marras que no le prospere su genial iniciativa en el Congreso que, cuestionablemente, ha publicado un video en su cuenta de Twitter donde dice textualmente: «Llamo a la movilización social y ciudadana por el cese al fuego multilateral y la paz total». No podemos olvidar lo acontecido hace un año con esas movilizaciones y el daño que causaron. Por ventura será que ellos llaman paz a todos los desmanes que padecimos.

Es particularmente álgido el tema de pretender amarrar al siguiente gobierno y aún a los que vengan después a su estilo de paz, por considerar que esa es la paz total y lo que en la práctica resulte de ella debe ser una política de Estado, cualesquiera que sean sus reales resultados, cualesquiera que sean los problemas que presente.

Como ya se ha anotado en medios de comunicación la única “desmovilización” ha sido la de las Fuerzas Militares y de Policía, el «descabezamiento» de más de 86 generales, sólo produce incertidumbre y desconfianza en la población y desmoralización en la tropa, en nuestros héroes. Harán falta unos 30 años para llenar el vacío que ellos dejan. Con un ligero plumazo se causó grave daño a la seguridad del país, a la institucionalidad, sin tener en cuenta su tiempo de formación, su experiencia, su entrega. En cambio, se sublimiza a los denominados Primera Línea y se revela que el nuevo director de la Policía debe dialogar con ellos para concertar los cambios que se quieren hacer al Esmad, aunque los voceros de ese grupo ya dejaron conocer que su finalidad es eliminarlo. Es una afrenta a todos los colombianos.

Si la paz total pasa por algo parecido a la aniquilación de las FFMM y de Policía, a la amnistía de la peligrosa guerrilla disidente y narcotraficante, la negociación con criminales de todos los pelambres, incluyendo a los ladrones de celulares, según la descabellada propuesta del minJusticia, estaremos frente a una claudicación, la rendición, esa sí total.

Entregarse y ceder el país al crimen organizado. Ni más ni menos. Porque en algún punto se han encontrado izquierda radical y criminalidad extrema y al final del día lo que se pretende es imponer el imperio del terror y de las armas y hacer proliferar el negocio maldito del narcotráfico, germen de la corrupción, entre otros males. Eso les interesa más que las ideas de izquierda. Cuando ya no sean útiles a los fines de los criminales sabrán los políticos de extrema izquierda lo que es pactar con bandidos que no respetan la ley, con excepción de la ley del monte.

Si bien el prócer Francisco de Paula Santander dijo: «Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad», lo cierto es que el exceso de proyectos ha hecho añicos la sabia frase, la ha sepultado en una avalancha de iniciativas de reforma a la Constitución y a las leyes, creando inseguridad jurídica, situación totalmente extraña a la paz total. Al tiempo de escribir esta columna están en curso en el nuevo Congreso 300 proyectos de reformas de los cuales 32 se refieren a la Constitución. La justicia no se hace con toneladas de normas, la justicia se consigue cumpliendo y aplicando las que ya existen. Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte Penal Internacional, expresó “El acuerdo de paz reconoce el lugar central de las víctimas en el proceso y sus legítimas aspiraciones de justicia”, que no el perdón a los victimarios y la total ausencia de justicia y reparación a las víctimas.

Pildorita I: Falleció esta semana Mijael Gorbachov, abogado y político ruso, último dirigente de la Unión Soviética, de la cual fue su presidente de 1988 a 1991. En 1990 recibió el premio Nobel de la Paz, por lo que constituye su más importante legado: el fin de la guerra Fría entre las dos superpotencias de entonces Incomprendido en su país, pero admirado en el resto del mundo. La Perestroika fue quizás el mejor intento de una reforma política y económica para tratar de conseguir democracia en Rusia.

Pildorita II: Dolor y tristeza inmensa se siente por la vil masacre de los policías Wilson Cuellar Lozada, Luis Sabi Gutierrez, Duverney Carreño Rodríguez, Jhon Bautista Vargas, Cristian Cubillos Borbon, Santiago Gómez Endes y Arles Mauricio Pascual Figueroa, en el Huila. Dios les acoja en su Reino.  

 

Bogotá, D.C. 

 

BERNARDO HENAO JARAMILLO

Columnista de Opinión